Mon village est mince : quasi une seule rue, très longue et en pente, comme un trait d’union isolé entre la montagne et la plaine. Pas de place centrale car il n’existe pas de centre ; l’église se trouve tout en bas, le couvent abandonné tout en haut.
Serait-ce parce que l’église n’est pas au milieu du village que nous nous y sentons si bien ?
A part le bar ou le centre sportif, il offre peu de distractions, alors tout le monde se balade, surtout en fin d’après-midi, vers 19-20h.
Enfants, vélos, adultes, vieux, chiens, poussettes se croisent, se saluent tous. « Adeu ! Adeu ! ».*
Mi pueblo es delgado: casi una única calle, muy larga y empinada, como un guión aislado entre la montaña y la llanura. No hay plaza central ya que no existe ningún centro; la iglesia está abajo del todo, el convento abandonado arriba del todo.
¿Será porque la iglesia no está en medio del pueblo que estamos aquí tan a gusto?
Excepto el bar y el polideportivo, ofrece pocas distracciones y por lo tanto todo el mundo se pasea, sobre todo por la tarde.
Niños, bicicletas, adultos, viejos, perros, cochecitos de bebés se cruzan, se saludan todos: “Adeu! Adeu!”
Rencontre fortuite hier avec un jeune vétérinaire, allergique aux poils de chiens et de chats, qui promène en laisse son petit cochon vietnamien.
« Faut voir la tête des gens âgés » me dit-il hilare, « éberlués, il rajustent leurs lunettes en s’exclamant : Mem, això no és un ca, és un porc ! » *
Encuentro fortuito ayer con un joven veterinario, alérgico a los pelos de perros y gatos y que pasea con una correa su pequeño cerdo vietnamita.
“Hay que ver la cara que pone la gente mayor” me dice riéndose, “alucinados, ajustan sus gafas y exclaman: Mem, això no és un ca, es un porc!”
**Majorquin : - Adios, cette façon de se saluer est curieuse et intéressante, non ?
- Voyons, ce n’est pas un chien, c’est un cochon !
Les alentours se prêtent aux promenades de tous genres, la mer exceptée : si elle n’est pas loin à vol d’oiseau, rien n’est loin ici, elle est derrière la montagne.
La lumière est si belle en ce moment…
Vous connaissez peut-être ce délicieux roman poétique « Platero et moi » de Juan Ramón Jimenez, je lui dédierai mon prochain billet, mais aujourd’hui voici un poème de cet ex prix Nobel, si sensible aux charmes de la nature.
Los alrededores se prestan a paseos de todo tipo, exceptuando el mar: aunque está cerca a vuelo de pájaro, nada queda lejos aquí, está detrás de la montaña.
La luz es tan bella en este momento...
Conocéis sin duda la novela deliciosamente poética “Platero y yo” de J. R. Jiménez, le dedicaré mi próxima nota, pero hoy un poema de ese ex premio Nóbel, tan sensible a los encantos de la naturaleza.
Jardín J. Ramón Jimenez
Yo no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
El río se lleva, mientras,
la realidad de esta tarde,
a mares sin esperanza.
Miro al oriente, al poniente,
miro al sur y miro al norte.
Toda la verdad dorada
que cercaba al alma mía,
cual con un cielo completo,
se cae, partida y falsa.
Y no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
Yo no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
El río se lleva, mientras,
la realidad de esta tarde,
a mares sin esperanza.
Miro al oriente, al poniente,
miro al sur y miro al norte.
Toda la verdad dorada
que cercaba al alma mía,
cual con un cielo completo,
se cae, partida y falsa.
Y no sé cómo saltar
desde la orilla de hoy
a la orilla de mañana.
Je ne sais comment sauter
de la rive d’aujourd’hui
à la rive de demain.
Tandis que la rivière emporte
la réalité de ce soir,
à des mers sans espoir.
Je regarde à l’orient, au couchant,
je regarde au sud, je regarde au nord.
qui cernait mon âme,
qui, avec un ciel entier,
tombe, brisée et fausse.
Je ne sais comment sauter
de la rive d’aujourd’hui
à la rive de demain.
Photos et traductions Colo

